When I first
met Jessica Diaz at the Ventura Juvenile Correctional Facility, she told me
her memories of El Salvador. From the window of their tiny house, three year
old Jessica had watched as government soldiers took her father outside and shot
him in the head.
Cuando conocí a Jéssica Díaz por primera
vez el la cárcel juvenil Ventura, ella me contó sus memorias de
El Salvador. Desde la ventana de su casita, Jéssica miró el tiro de
gracia dado a su papá por soldados del ejército salvadoreño.
Ella tenía tres años en ese momento.